Tocar Tárrega
Menú

Cómo estudiar los 120 arpegios de Giuliani

Lee los patrones de Giuliani por ataques, cuerdas y acordes. Prueba una sesión con las primeras cuarenta fórmulas y un criterio para elegir la siguiente.

Elige el patrón por el problema que quieres escuchar

Los 120 arpegios de Giuliani suelen invitar a empezar por el primero y seguir contando. Para una sesión con la guitarra en la mano, conviene hacer una elección más concreta. Tal vez el pulgar tape a los dedos cuando tocas varias notas juntas. Quizá encuentres las cuerdas correctas con un acorde y te pierdas al cambiar al siguiente. Busca en los primeros cuarenta patrones uno en el que aparezca esa dificultad y aprende a leer un compás entero antes de intentar subir el tempo.

Las letras p, i, m y a indican pulgar, índice, medio y anular. La sucesión de letras explica quién pulsa, pero no basta para reconstruir el ejercicio. También necesitas la cuerda, el traste y el instante de cada ataque. Cuando varias letras aparecen entre paréntesis, las notas suenan juntas. Si las lees como una sucesión rápida, puedes tocar todas las cuerdas correctas y cambiar por completo el ritmo escrito.

Lee una columna como un sonido

Abre los patrones 1 a 20 y localiza el primero. Observa cuántas columnas hay y qué dedos aparecen agrupados. Lee la primera celda de la fila de do. Cada pareja expresa cuerda y traste. La primera cuerda es el mi agudo y un cero en el lugar del traste se toca al aire. Forma la posición despacio y comprueba cada nota por separado para descubrir si algún dedo roza otra cuerda.

Toca después todas las notas de la columna a la vez. Escucha si forman un único ataque o si se oye un breve arpegio involuntario. Apoya los dedos que necesites, cuenta un tiempo y pulsa. Mantén a continuación las cuerdas resonando mientras localizas la siguiente columna con la vista. El primer patrón contiene cuatro negras; conviene leer las cuatro porque el bajo se mueve. Copiar el primer ataque cuatro veces daría un ejercicio distinto.

Repite la lectura en la fila de sol séptima. Pregúntate en qué columna cambia la cuerda que necesita el pulgar y en cuál cambia el traste. Son preguntas diferentes. Si solo cambia la izquierda, puedes ensayar el paso tocando los bajos. Si cambia el destino de la derecha, ensaya el recorrido sobre cuerdas al aire y recupera después las posiciones del acorde.

Prepara sin apagar lo que quieres oír

La preparación conjunta permite encontrar las cuerdas antes del ataque. Coloca los dedos sobre las que vas a pulsar y comprueba si alguno debe estirarse mucho para alcanzarla. Toca el ataque, escucha el resultado y vuelve al punto de partida. Esta práctica da tiempo para observar una mano que en una ejecución rápida se prepara casi sin que lo notes.

Luego ensaya la preparación sucesiva con un patrón que alterne dedos. El que viene después se acerca a su cuerda cuando corresponde. Escucha en especial lo que sucede si lo apoyas sobre una cuerda que todavía vibra. Esa nota se apagará al contacto. Decide si ese final pertenece al ritmo escrito o si has perdido una parte del sonido. El objetivo cambia según el patrón: no todas las notas tienen que permanecer resonando durante todo el compás.

Cambia el equilibrio sin cambiar el pulso

Elige una figura breve que ya recuerdes de memoria. Tócala una vez siguiendo mentalmente el pulgar y otra siguiendo el dedo que te cuesta oír. Puedes cantar el bajo en la primera vuelta. En la segunda, conserva el pulso y escucha únicamente si la nota superior se distingue entre las demás. Antes de pulsar con más fuerza ese dedo, prueba a suavizar los vecinos. La diferencia suele escucharse mejor con una grabación corta que mientras miras la mano.

Anota el ajuste del metrónomo y la cantidad de ataques que haces por clic. Cincuenta con un ataque por clic y cincuenta con dos describen velocidades de movimiento distintas. Cuando pases de uno a dos, prueba primero un solo compás y escucha si mantienes el sonido que tenías con más espacio. Un cambio de subdivisión altera el trabajo aunque el número que aparece en la pantalla permanezca igual.

Decide cuándo cambiar de número

Si el patrón de hoy funcionó en do, compruébalo al entrar desde sol séptima. Toca el último ataque de un acorde y el primero del siguiente, cuenta la distancia entre ambos y recupera el compás entero. Tras varios intentos limpios, busca en los patrones 21 a 40 una disposición que cambie una dificultad reconocible. Puede pedirse una simultaneidad nueva, otro bajo o una sucesión menos habitual de dedos. Lee ese rasgo antes de repetir el patrón por imitación.

También puedes quedarte en el mismo número y llevarlo al repertorio. Elige dos compases de una pieza en la que el bajo coincida con una voz aguda. Practica allí la entrada conjunta como la estudiaste en Giuliani. Después escucha si la voz que debía destacar sigue siendo clara en el compás completo. Escribe el número del ejercicio, la unión entre acordes que funcionó y el lugar de la pieza donde lo has probado. Ese registro te ayudará a escoger el próximo patrón por el sonido que quieres mejorar.